“Desde el inicio, el proceso se sintió cercano y en confianza, cuidando cada decisión con atención y detalle.
La casa se siente ligera, abierta y muy en contacto con su entorno. La terraza es el corazón, ahí se vive, se descansa y se disfruta el paisaje.
Hoy es exactamente lo que buscaba: un refugio tranquilo, con espíritu de playa, donde puedo estar con mis hijos, nadar en la laguna y simplemente desconectarme.”