“Desde el principio hubo una sensibilidad muy especial en cómo se fue tomando cada decisión y en el cuidado por los detalles.
Quería que se sintiera como una casita de hadas, escondida en el bosque, íntima y mágica, donde todo se sintiera en calma y en conexión con la naturaleza.
Hoy es un lugar que habito con mucha paz y que se siente profundamente propio.”